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miércoles, 12 de julio de 2017

La desconexión necesaria: servicio de canguros

En las últimas décadas hemos pasado de recluirnos en casa al formar una familia a criar en primera persona y querer hacer todo con niños. Cada uno tiene su propio modelo, pero lo cierto es que disponer de algunos momentos de respiro es muy necesario para poder educar con calma.

Últimamente estamos conociendo empresas y servicios muy interesantes. Lugares para ir con niños, ideas de ocio y, en este caso, un servicio muy necesario para el bienestar de papás y niños, sobre todo si no dispones de ayuda familiar cerca o simplemente quieres marcar tú las pautas.

Hoy hablamos con Vanesa Hautecoeur, maestra especializada en Audición y Lenguaje y Técnico Superior en Educación Infantil. Es la fundadora de Nunú Te Cuida, una empresa que presta servicio de canguros y animación en eventos. Funciona online y cuentan con personal especializado y con todas las garantías.

¿Cómo y cuándo surge el proyecto? 
El proyecto empieza a rondar nuestra mente el verano pasado, y nace para cubrir la demanda existente en padres cuando un niño está enfermo y no puede ir al colegio, para complementar el "bono coidado" de la Xunta de Galicia, y para prestar un servicio regulado y profesionalizado en el cuidado de los niños. Es un servicio que en otras ciudades como Madrid, Barcelona, San Sebastián o Marbella puedes encontrar y en A Coruña no existía.

Trabajamos con particulares a demanda, pero también con hoteles, restaurantes y servicios turísticos. Hay planes que una pareja que está en la ciudad querría llevar a cabo pero con niños resultan complicadas, podríamos poner el ejemplo de subir a la Torre de Hércules, hacer surf, ir a un concierto o simplemente pasar una velada en pareja y disfrutar de la oferta de ocio nocturno de nuestra ciudad.

Todas estas circunstancias, unidas a mi pasión por el cuidado de los peques, y a que tenía mucha gente cercana de la carrera o del ciclo superior, que sé que viven esta profesión con la misma pasión que yo y en las que puedo confiar plenamente, hicieron que me aventurara a emprender la creación de Nunú te cuida. Tras varios meses de trabajo, entre enero y marzo de este año dimos nuestros primeros pasos y empezamos a realizar nuestros primeros servicios. 

¿Qué servicios ofrecéis?
Actualmente prestamos nuestros servicios de niñeras en A Coruña y su área metropolitana. Nos dirigimos a establecimientos hoteleros de la ciudad y también a empresas, y en estos momentos son varios los colectivos con los que colaboramos como por ejemplo Repsol, Abanca, Estrella Galicia, Inditex o Aena, así como con el colectivo de familias numerosas.

Dentro de los servicios de canguro a domicilio, en la actualidad contamos con tarifas como un bono de 10 horas semanales por 12,90€/hora IVA incluido, perfecto para situaciones previsibles y con un poco de continuidad, y una tarifa promoción bienvenida a 16,90€/hora IVA incluido. Esta tarifa se puede contratar directamente online desde nuestra aplicación web con un mínimo de 8 horas de antelación. El pago puede realizarse a través de paypal o con tarjeta de crédito.

La selección de personal es un pilar básico, pues sabemos que los padres nos confían lo más preciado al dejarnos a sus hijos. Toda nuestra plantilla cuenta con estudios en el ámbito de la educación infantil y está dada de alta en la Seguridad Social. También disponemos de personal con dominio de idiomas para turistas que visitan la ciudad.

Otra parte muy importante de la empresa es el servicio de animación para eventos como bautizos, comuniones, bodas, etc. No solamente ofrecemos el cuidado de los invitados infantiles sino también detalles como mesas dulces, packs personalizados, etc. En cuanto a los restaurantes, no somos partidarios de hinchables o video consolas, sino que ofrecemos entretenimiento para los peques basado en otras actividades lúdicas e incentivando la participación de todos los niños.

¿Cómo son los padres hoy en día?
Sin duda el gran problema con el que se encuentran los padres, son las pocas facilidades que se encuentran para poder conciliar la vida laboral y familiar. Son muchas las parejas que trabajan ambos progenitores, y que se encuentran en problemas cuando el niño no puede acudir al colegio, o cuando por cualquier circunstancia excepcional tienen que ampliar su jornada, realizar un viaje o cuidar de algún familiar enfermo, y no tienen a nadie de confianza con quien dejar a sus hijos. Además de los servicios por imprevistos, recibimos muchas solicitudes para cuidar de los peques los fines de semana por la noche, en los que los padres aprovechan para disfrutar de un tiempo a solas en pareja, salir a cenar o ir a un concierto.

Entendemos la reticencia de los padres a dejar a sus hijos al cuidado de una tercera persona, e intentamos minimizar esta preocupación en la medida de lo posible desde un primer momento, enviando la ficha de la niñera en el momento de la reserva, y durante el servicio con una comunicación fluida con los padres.

¿Hay más proyectos en el horizonte?
Ahora mismo nuestro pensamiento pasa por afianzar lo que tenemos, darnos a conocer y tener una imagen de marca que inspire confianza. Queremos que cuando se contrate una niñera a través de Nunú te cuida los padres lo hagan con total seguridad y tranquilidad, sabiendo que las mejores profesionales estarán cuidando de sus hijos. A corto plazo no pensamos en crecer rápidamente, ya que queremos cuidar mucho el proceso de selección, teniendo en nuestra plantilla solamente personal de confianza.



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lunes, 7 de marzo de 2016

Mujeres

Mujeres. De esas que llevan sombrero para protegerse del sol. Que se pintan la sonrisa cada mañana y salen a la calle para no perder ni un día de su vida, sin dejarse vencer por la debilidad. Mujeres que crían nietos e hijos. Que duermen atemorizadas o que no concilian el sueño. Que caminan del brazo varios centímetros del suelo. Que se dejan llevar o que agarran fuerte las riendas de su vida. Que no pueden permitirse ni un descanso, ni una tregua.

Las ves un viernes cualquiera, de verano. Con las cejas pintadas y envueltas en su bandera de entereza. Apoyándose y apoyando, porque saben que la vida es eso. Casi te sale una reverencia además de cederles el paso. Mujeres que son una auténtica institución, que darían para escribir un libro y mil, para la película del año si es que esta etiqueta significara algo.

Abuelas que siguen levantándose antes de que salga el sol, limpian una veintena de portales antes de recoger a sus nietos del colegio, y aún sonríen cuando ponen la mesa con comida para tres generaciones. Mujeres de cartilla en mano, que reparten la paga en todo lo que da. Que ahogan sus penas en café y bendicen a la vida en lugar de culparla.

Mujeres de casa grande, enorme. En la que caben todos. Que son el último escondite de la generosidad y el anonimato. Que lavaron en el río, fregaron de rodillas y no tuvieron tiempo ni oportunidad de estudiar. Que aprendieron con la vida y renegaron de dejar lo mismo a los suyos. Que renunciaron a todo. Que descubrieron donde está la tristeza y dónde la felicidad, pero no quieren contárselo a nadie.

Que escuchan, que cuentan y que cantan. Que saben olvidar. Mujeres que ponen el bálsamo de la sonrisa sobre los problemas de la vida. Mujeres que no tienen a nadie más que a sí mismas. Mujeres que no han querido tener a nadie. Enfermeras que se han curado solas, después de poner apósitos a todos a su alrededor.

Maestras. Enseñadoras de tanto y de todo. Compartir lo que uno sabe es el mayor acto de generosidad. Mujeres que bailan cuando están solas. Madres que rien cuando las lágrimas asoman. Que acunan, que luchan sin descanso, que están al pie de cada cama, velando. Fortaleza por bandera en una mitad del mundo tan necesaria.


martes, 7 de abril de 2015

Vivir con prisa, criar con calma

Vivir es no dejar nunca de aprender, y este aprendizaje nos mantiene vivos y realizados. Tener un hijo es solo una etapa más que viene acompañada de un auténtico torbellino de nuevos aprendizajes, sin tiempo y muchas veces sin la calma necesaria para asimilarlos. La prisa es un componente fundamental de nuestras vidas, no podemos escapar de ella salvo que vivamos como ermitaños, y aún así siempre tendremos algo que hacer y un tiempo para realizarlo.

Tener un hijo es una importante responsabilidad pero es también un proyecto de vida. A veces querríamos encapsular esos momentos de risas, logros o manifestaciones de cariño y, sobre todo, poder prestar toda nuestra atención a esa personita recién llegada. Pero lo cierto es que de repente hemos aceptado hacer todo lo que siempre dijimos que no haríamos y además el paso dado no tiene vuelta atrás. El tiempo que la vida nos da para esta crianza es insuficiente y aunque lo último somos nosotros es inevitable trabajar y ganarnos el sustento con el que poder sacarle adelante.

Nuestras madres lo dieron todo en su paso al frente para abrir brecha en el mercado laboral. Tuvieron que demostrar más en unos años que muchos hombres en toda su carrera. Así demostraron que podían criar y realizarse profesionalmente. Tenemos generaciones de mujeres con la mejor formación de la historia. Pero ¿cómo equiparar los tiempos de crianza y trabajo? ¿hay en esta sociedad aún espacio para esto? o tenemos los progenitores que seguir eligiendo, hora a hora, día a día para equilibrar esta difícil balanza.

Hoy los padres también crian, limpian, alimentan, visten y juegan con sus pequeños. Concilian y renuncian, se sacrifican y abren un importante camino con sus reivindicaciones y su ejemplo. No está todo ganado. Queda mucho camino por recorrer pero los nuevos padres y madres queremos hacer un pequeño parón y reivindicar nuestro derecho a la crianza.

En países donde cada vez nacen menos niños, en un mundo con toda la información al alcance de todos, con una perspectiva de bienestar minada por la crisis... En esta realidad, queremos reivindicar la conciliación para poder criar. Vivir tenemos que vivir deprisa, y trabajar, sí, pero queremos criar despacio y con mucha atención. Ése es nuestro reto y nuestra responsabilidad.

La pregunta es si sabremos hacerle frente y la sociedad será corresponsable con nosotros.
¿Tú qué crees?